Los asaltos armados en aguas del Golfo de México continúan siendo una amenaza para pescadores y trabajadores petroleros frente a las costas de Campeche, donde grupos delictivos aprovechan la lejanía de la costa para cometer robos con violencia en la zona de la Sonda de Campeche.
A diferencia de la imagen tradicional de la piratería, estos grupos operan en lanchas rápidas y portan armas de alto calibre, con las que interceptan embarcaciones menores y plataformas marinas, principalmente durante la noche o en la madrugada, cuando la vigilancia resulta más complicada.
Entre los principales blancos se encuentran instalaciones de Pemex, donde se reporta el robo de equipos especializados como tanques de oxígeno, herramientas y sistemas de respiración autónoma, así como embarcaciones pesqueras de las que sustraen motores, combustible, redes, sistemas de navegación y el producto capturado durante la jornada.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 17 de abril, cuando seis pescadores de la lancha Lizet fueron interceptados frente a la Isla de Jaina, en el municipio de Tenabo. Los tripulantes fueron golpeados por los agresores, despojados de su equipo de trabajo y abandonados en altamar, hasta que posteriormente fueron auxiliados por otros pescadores de la zona.
Semanas antes, el 8 de febrero, hombres armados ingresaron a las plataformas Abkatún Alfa y Abkatún Delta, donde sustrajeron al menos 30 equipos de respiración autónoma. Aunque personal de la Secretaría de Marina acudió al lugar, hasta ahora no se ha informado sobre personas detenidas por estos hechos.
Pescadores de comunidades costeras han señalado que varios incidentes no llegan a denunciarse por temor a represalias o por desconfianza en la respuesta institucional, mientras la persistencia de estos ataques mantiene la exigencia de reforzar la vigilancia marítima en una región estratégica para la actividad petrolera y pesquera de Campeche.





