Las condiciones operativas en instalaciones petroleras de la Sonda de Campeche enfrentan un escenario de mayor vulnerabilidad debido a la reducción de recursos destinados al mantenimiento de plataformas marinas, situación que, según especialistas en seguridad industrial, incrementa la probabilidad de fugas de gas y derrames de hidrocarburos en la región.
Jesús Cervantes Guillén, secretario de la Asociación Campechana de Supervisores de Seguridad Industrial, señaló que en años recientes se han reducido las intervenciones preventivas y correctivas en equipos e infraestructura utilizados para la extracción de petróleo en aguas del Golfo de México. Esta situación, afirmó, coincide con recortes presupuestales aplicados al área de mantenimiento en administraciones pasadas.
De acuerdo con el representante del sector, la falta de revisiones periódicas en componentes clave como ductos, válvulas y sistemas de bombeo incrementa las posibilidades de fallas técnicas. También indicó que el retraso en pagos a proveedores y contratistas ha afectado la continuidad de trabajos especializados dentro de las plataformas.
A esta situación se suma la presión operativa para mantener niveles de producción elevados, lo que obliga a trabajar con infraestructura que en algunos casos presenta desgaste por años de funcionamiento. Bajo estas condiciones, explicó Cervantes Guillén, se incrementa la probabilidad de rupturas en ductos y fallas que pueden derivar en escapes de gas o derrames de crudo.
Diversos incidentes registrados en años recientes han generado preocupación entre pescadores y organizaciones ambientalistas. En marzo de 2025, por ejemplo, imágenes satelitales detectaron una extensa mancha de hidrocarburo en aguas cercanas al complejo Akal C, perteneciente al Activo de Producción Cantarell, frente a las costas de Campeche.
Meses después, en mayo del mismo año, Petróleos Mexicanos informó sobre la atención de una fuga en un ducto que conecta la plataforma Akal C con la Terminal Marítima de Dos Bocas. Tras ese incidente se reportó la presencia de hidrocarburo en aproximadamente siete kilómetros del litoral del municipio de Paraíso, Tabasco, mientras que organizaciones ambientales han documentado otros derrames en la zona entre 2023 y 2024.





