La falta de atención médica en el sistema de salud de Petróleos Mexicanos ha encendido alertas entre jubilados y personal en activo, quienes advierten un deterioro sostenido que pone en riesgo su salud y su vida. Denuncian que desde hace meses los servicios funcionan de manera parcial o están prácticamente suspendidos.
De acuerdo con los testimonios, el problema no se limita a una región, sino que se replica en distintos puntos del país. Representantes sindicales aseguran que la crisis alcanza tanto a personal administrativo como a trabajadores de plataformas, donde incluso se reporta escasez de insumos básicos y alimentos.
La suspensión de servicios subrogados y la falta de medicamentos se atribuye a adeudos de la empresa con proveedores externos. Esta situación ha impactado en hospitales y clínicas de Campeche, Mérida y Villahermosa, entre otras zonas, donde pacientes son rechazados o deben costear su atención.
Personas con enfermedades crónicas, adultos mayores y pacientes que requieren hemodiálisis figuran entre los más afectados. Los denunciantes señalan que los tratamientos se interrumpen por la llegada irregular de medicamentos o, en el peor de los casos, por su ausencia total durante semanas.
Los jubilados sostienen que esta situación contraviene lo establecido en la cláusula 89 del Contrato Colectivo de Trabajo, que obliga a garantizar atención médica integral. Aseguran que, pese a entregar oficios y buscar diálogo con autoridades, las respuestas han sido limitadas y temporales.
Ante la falta de soluciones de fondo, los afectados anunciaron que solicitarán la intervención directa del gobierno federal y de la dirección general de la empresa. Advirtieron que, si el problema persiste, acudirán a instancias de derechos humanos nacionales e internacionales para exigir el respeto a su derecho a la salud.





