Estados Unidos designó a los cárteles de Juárez y Los Viagras como organizaciones terroristas extranjeras y globales, según el Departamento del Tesoro.
Las operaciones financieras y comerciales de los cárteles de Juárez y Los Viagras enfrentarán nuevas restricciones tras su designación como organizaciones terroristas extranjeras y organizaciones terroristas globales en una medida que incluye el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense y prevé consecuencias legales para personas o empresas que proporcionen apoyo o mantengan relaciones con estos grupos.
La decisión fue publicada mediante un aviso oficial del Departamento del Tesoro y amplía el alcance de las sanciones contra ambas organizaciones.
A partir de esta clasificación, las autoridades estadounidenses podrán aplicar mecanismos previstos en su legislación antiterrorista para bloquear recursos económicos y limitar operaciones vinculadas con los grupos señalados.
Los Viagras mantienen presencia principalmente en municipios de Michoacán como Lázaro Cárdenas, Arteaga, La Huacana y Uruapan. Surgieron como un grupo de autodefensa en la región de Tierra Caliente y posteriormente fueron identificados por autoridades como una organización dedicada al tráfico de drogas, la extorsión y otras actividades ilícitas.
En 2025, el gobierno estadounidense ya había impuesto sanciones contra esta organización por presuntos actos relacionados con narcotráfico, terrorismo y extorsión, además de señalar el uso de explosivos y el reclutamiento de mercenarios extranjeros.
Por su parte, el Cártel de Juárez es una de las organizaciones con mayor antigüedad en el narcotráfico en México. Su origen se remonta a la década de 1980 y, tras el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, consolidó rutas para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
En la actualidad mantiene presencia en Chihuahua y Ciudad Juárez, donde continúa disputando corredores fronterizos con otros grupos criminales, principalmente mediante su brazo armado conocido como La Línea.
La medida forma parte de la estrategia estadounidense para combatir estructuras vinculadas con el crimen organizado transnacional y restringir el acceso a recursos que puedan fortalecer sus operaciones.





