La Península de Yucatán concentra una de las mayores disponibilidades de agua subterránea del país, con una recarga natural anual estimada en más de 21 mil millones de metros cúbicos; sin embargo, especialistas advierten que la contaminación, la falta de regulación y el crecimiento poblacional ponen en riesgo este recurso estratégico.
El planteamiento forma parte del documento “Propuesta para la política hídrica en México: hacia un uso sustentable del agua y la justicia ambiental”, el cual señala que, a pesar de la abundancia en esa región, numerosas comunidades rurales aún enfrentan dificultades para acceder al agua potable.
El estudio advierte que cerca del 30% de la población mexicana carece de suministro suficiente y que la contaminación de cuerpos de agua se mantiene como un problema persistente, por lo que se requieren políticas públicas diferenciadas según las condiciones de cada región.
En el caso de la península, se identifican amenazas por descargas de drenaje, uso de plaguicidas y acumulación de residuos sólidos, además de una disminución en la disponibilidad del acuífero registrada entre 2003 y 2020, lo que evidencia presiones sobre el sistema hídrico.
A nivel nacional, la calidad del agua presenta contrastes relacionados con la actividad agrícola e industrial, el tratamiento de aguas residuales y la disponibilidad en ríos y lagos. Entre las entidades con mejores indicadores se mencionan Chiapas, así como Puebla y Querétaro, donde se han implementado medidas de saneamiento y monitoreo.
La investigación fue elaborada por especialistas del centro Epomex de la Universidad Autónoma de Campeche, quienes alertan que sin regulación en el uso del agua, protección de ecosistemas y participación comunitaria, diversas regiones del país podrían enfrentar escenarios de escasez agravados por el cambio climático.





