La pesca ilegal se ha convertido en un problema creciente para los hombres de mar de Isla Arena, en Calkiní, donde la llegada de embarcaciones de otras comunidades y del vecino estado de Yucatán ha afectado la producción y los ingresos de los pescadores locales.
Liz Hernández Romero, titular de la Secretaría de Gobierno, indicó que se coordinarán esfuerzos con la Secretaría de Marina, Conapesca y el Instituto de Pesca y Acuacultura para garantizar la seguridad de los pescadores y promover que presenten denuncias formales contra estas prácticas. Gran parte de los conflictos, dijo, surge porque los reclamos muchas veces solo se hacen en redes sociales y no se formalizan ante las autoridades.
En una reunión reciente, los pescadores mostraron desconfianza al inicio, pero poco a poco surgieron propuestas para enfrentar la situación. Entre ellas está la posibilidad de instalar un módulo itinerante en Isla Arena o en comunidades cercanas, donde se puedan realizar trámites y solicitar apoyos de manera inmediata.
Los conflictos no son nuevos: hace casi 20 años, enfrentamientos violentos entre pescadores campechanos y yucatecos dejaron antecedentes que aún preocupan. Por ello, las acciones buscan evitar que los choques se repitan y que se proteja el sustento de los hombres de mar locales.
La comunidad de Isla Arena insiste en que la pesca debe ser regulada, segura y ordenada, y que solo con coordinación y denuncias formales se podrá proteger tanto la economía de los pescadores como los recursos marinos de la región.





