Ante la falta de mantenimiento en la red de ductos del Centro de Proceso y Transporte de Gas de Pemex, habitantes de la comunidad de Nuevo Progreso, en la península de Atasta, advierten sobre un riesgo constante de explosión que podría poner en peligro a miles de personas.
El comisario ejidal Francisco Álvarez Broca señaló que las condiciones actuales de la infraestructura petrolera son alarmantes, ya que desde hace años no se realiza una revisión profunda ni se aplican acciones preventivas. “La red de ductos está envejecida, sin el mantenimiento adecuado, y eso nos coloca en una situación crítica”, declaró.
La preocupación local se intensificó luego de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitiera un resolutivo, el pasado 22 de junio, responsabilizando a Pemex por la explosión ocurrida en Tlahuelilpan, Hidalgo, en 2019, donde murieron 138 personas. El documento detalla que, además de una toma clandestina, el mal estado y la obsolescencia de los ductos contribuyeron al desastre.
“Lo que la CNDH señaló en Hidalgo se refleja también aquí en Atasta. Las condiciones son muy similares, pero en vez de atender el problema, Pemex lo minimiza”, lamentó Álvarez Broca.
En lo que va del año, se han detectado al menos dos tomas clandestinas en ductos de la región, lo que, sumado al deterioro de la infraestructura, incrementa el riesgo de un accidente grave. Pese a ello, Pemex ha calificado estas situaciones como simples actos de vandalismo, sin reconocer la dimensión del peligro.
El comisario también recordó que Pemex tiene antecedentes de explosiones fatales en otras instalaciones, como las registradas en la plataforma Abkatún en altamar, donde obreros perdieron la vida.
“Si no se atiende de inmediato el estado de estos ductos, no es cuestión de si ocurrirá una tragedia, sino de cuándo”, advirtió.
La comunidad exige una intervención urgente para revisar y rehabilitar la red de ductos en tierra, antes de que el abandono y la indiferencia cobren una factura demasiado alta.





