Los menores con discapacidad se vieron afectados en el ámbito social

Pandemia obligó a nueva dinámica entre estudiantes de los CAM en Campeche

 

En Campeche hay 21 Centros de Atención Múltiple (CAM), instituciones que atienden a los alumnos con diferentes discapacidades que no pueden asistir a escuelas regulares por requerir atención especial. Tan sólo en la capital, en el CAM número 3, 42 docentes atienden a 176 alumnos con síndrome de Down.

Alejandra es maestra de un CAM en Tabasco, específicamente en la Escuela Normal de Educación Especial Graciela Pintado de Madrazo, desde hace ya casi dos décadas, y desde que estaba especializándose comenzó su práctica en el tema.

“En mi núcleo familiar, mi hermana mayor estaba estudiando para maestra de educación primaria, lo cual a mí me causó interés y me motivó a presentar examen en la escuela Normal de Educación Especial Graciela Pintado de Madrazo, teniendo como resultado la aprobación del examen, y al empezar a cursar el segundo semestre de la Normal inicié mi participación en el Centro de Atención Múltiple Número 4 en un pre-taller de corte y confección con niños especiales. Cuando pasé a cuarto semestre de la licenciatura empecé a desempeñar mi trabajo como docente frente a grupo, y actualmente ejerzo sólo como docente en el grupo de Retos Múltiples”, afirmó.

Dijo que los niños tuvieron un retraso en su aprendizaje desde el inicio de la pandemia, debido que no realizaban sus actividades académicas como les marcaban, siendo sustituidas por actividades cotidianas tomando en cuenta diversas labores que no podían llevar a cabo por falta de tiempo de sus padres, de herramientas tecnológicas y de los recursos económicos, pues tal como los niños de escuelas primarias y secundarias regulares, requerían del apoyo y orientación de los padres.

Relató también que los niños fueron afectados en el ámbito social por la falta de comunicación con el entorno escolar, también en su desarrollo, generando dependencia de sus padres para realizar las actividades.

“En el ámbito escolar fuimos adecuando los contenidos que tuvieran relación con actividades en el hogar, como también la contingencia trajo consigo la adaptación de las nuevas tecnologías tanto en padres como maestros, forzándonos a aprender a manejar las aplicaciones de video llamadas en la plataforma Meet y las asignaciones de tareas por Classroom, a su vez los padres que se les dificultara estas herramientas se comunicaban directamente con los maestros a través de llamadas telefónicas o la mensajería WhatsApp, mandándoles así los planes de trabajo y de la misma forma enviaban sus evidencias”, dijo.

Aunque aún no regresaron a 100 por ciento a las clases presenciales, dijo trabajan en conjunto padres, niños, maestros y autoridades competentes, para el desarrollo correcto de los niños en las diversas actividades.

 

En Campeche no los me- nosprecian, tratan de llevar una vida normal

En el municipio Champotón, Lupita es una adulta con síndrome de Down, pero ella está más preocupada por una vida normal. Tiene la misma ambición de cualquier niño que quiere crecer, trabajar, salir con sus amigos, tanto que apoya a algunas instituciones educativas en la cabecera municipal explicando lo que los maestros no pueden.

Ella está más al pendiente de las medidas de sanidad y seguridad de la familia, sobre todo cuando su papá perdió la batalla contra los males ocasionados por el virus Sars-Cov-2, su enfermedad Covid-19, y los síntomas que en ese entonces no tenían vacuna.

“Ella ha tenido más chispa y más esencia desde que su papá nos dejó, fue mi soporte y mi apoyo, además de sus hermanos claro, pero mientras nosotros estábamos preocupados por ella, por cómo tomaría situación; ella nos demostró incluso ser más fuerte que nosotros. Claro, sí estuvo triste algunos días, pero ella fue la más fuerte”, relató Concepción, su madre.

La pandemia la afectó en el plano de la soledad, pues tiene una profunda relación con los alumnos a los que orienta y ayuda, con algunos tuvo comunicación telefónica pues en Champotón todos nos conocemos y permitimos esa amistad sana entre nuestros hijos especiales, pero definitivamente les afectó el no poder interactuar entre ellos como comúnmente lo hacían antes de la pandemia. “Ella dice que ya quiere regresar a la escuela como los demás alumnos y no va a quitarse el cubrebocas”, finalizó.

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